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El Mundo - La penúltima controversia del comisario Alfonso Cid

publicado a la‎(s)‎ 11 jun. 2019 12:21 por ARP Sindicato PN
La fuerte crisis que ha abierto con la Policía Local se suma a un mandato convulso por sus marcadas simpatías y acusadas fobias.
El comisario Alfonso Cid el pasado mes de octubre. MANUEL LORENZO

Antecedentes. El comisario atado a sí mismo

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La guerra que ha iniciado el comisario provincial Alfonso Cid contra la Policía Local no es más que un suma y sigue de un mandato de tres años regido por marcadas simpatías y acusadas fobias.

La mano dura con la que dirige el Cuerpo -con «venganzas personales» contra cualquiera que él haya considerado no afín - le ha valido multitud de críticas y una revuelta interna notable entre la plantilla. El 'efecto Cid' también ha traspasado los muros de la Comisaría y el pasado mes de octubre, el Día de la Policía, sufrió los primeros vetos públicospor parte de un partido político que no compartía su gestión.

«Cid es mala imagen para la Policía», resuelve un experimentado agente. A día de hoy es un hombre señalado tanto fuera como dentro de la Policía. El comisario, en realidad, ha sido así siempre. Cuando estaba en Benidorm tuvo un encontronazo tan brutal con la plantilla que la Dirección General tuvo que sacarlo de allí. Recaló en Guadalajara, cuyo paso tampoco fue todo lo plácido que él hubiera querido. Sin embargo, se vivió de puertas para adentro. En 2016 aterrizó en Alicante y desde entonces los problemas no han cesado.

Tres años han sido suficientes para que Alfonso Cid se haya convertido en el comisario más conflictivo de cuantos han pasado por la ciudad. Suya es la responsabilidad de haber puesto a la Comisaría en una situación límite cuyo día a día mantiene a los agentes en un descontento permanente y palpable. Policías 'castigados', ignorados y otros relegados a los servicios más tediosos simplemente por no compartir su manera de dirigir el Cuerpo, tal como denuncian desde la Policía, es la composición actual.

Las tempestades que ha sembrado desde su llegada han impactado en prácticamente todos los grupos de la Comisaría Provincial por su inflexible unilateralidad. No estar en su cuerda supone para muchos caminar hacia el destierro. Hablar de descontento entre los agentes quizá sea abordar la situación de una manera muy suave y, por qué no decirlo, injusta.

Lo que en realidad está sucediendo, tal como aclaran los sindicatos, es una auténtica revolución; una «dictadura» que, lejos de reconducirse, va a más; algo, en definitiva, que nunca antes se había vivido. Cid es un comisario atípico que, aseguran fuentes policiales, apenas sale de su despacho. Todos los sindicatos absolutamente todos, se han unido para pedir su cese.

Desde los consolidados Unión Federal de Policía (UPF), la Confederación Española de Policías (CEP), el Sindicato Unificado de Policía (SUP) hasta los más nuevos como la Agrupación Reformista de Policías (ARP), éste último especialmente crítico con su labor. Pese a todo, Interior le concedió una medalla con una pensión de por vida.

Pero, ¿cuál es el legado de Cid?
RECORTE EN CORRUPCIÓN.Descafeinó la Policía Judicial. Recorrió justo el camino contrario al que estaba marcado y que tenía como fin perseguir la corrupción que nace desde las instituciones públicas. No quiso consolidar este modelo y en lugar de reforzar la lucha contra la corrupción, la mermó quitando agentes. De esta manera, les condenó a transitar por investigaciones complejas sin apenas recursos. Dejó en 15 una brigada de 30.
SIN PATRULLAS POR LAS NOCHES. La Comisaría recortó los coches patrulla durante las noches, los fines de semana y los festivos. Únicamente, insisten los sindicatos, hay dos para una ciudad como Alicante. De hecho, un informe daba cuenta de este zarpazo a la seguridad ciudadana: en él se ponía de manifiesto que la falta de patrullas en las calles se había traducido en más agresiones sexuales, robos en viviendas y un aumento del tráfico de drogas. Esta carencia ha hecho que la Policía Local se haya tenido que hacer cargo de las primeras diligencias en casos tan graves como, por ejemplo, un homicidio.
CRISIS CON LA POLICÍA LOCAL. La brecha sin precedentes que ha abierto con los agentes municipales es otra muestra de cómo vive el cargo el comisario. Todo comenzó tras una agresión sexual cuando los agentes locales llegaron al lugar. Después, lo hizo la Policía Nacional que «se marchó» y les dejó haciendo las primeras diligencias. Conscientes de la falta de efectivos de los hombres de Cid, los agentes municipales continuaron. De manera sorpresiva, remitió un informe al Consell en el que culpaba a la Policía Local de que el violador hubiera huido. Se inició una guerra que hoy se mantiene.
INCENDIO CON SU PLANTILLA. El descontento es manifiesto. Los sindicatos han denunciado «listas negras» como represalia a todo aquel que se atreva a cuestionarle. En la Comisaría hay descontento por el fondo y por las formas de sus decisiones que no hacen sino sumergir al Cuerpo en un ambiente hostil y de profundas discrepancias.
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